La Proposición 23 de California es Mala para las Familias Latinas
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AP/Gary Kazanjian
La foto muestra a Ana María Corona en su hogar sosteniendo sus inhaladores del asma mientras Ignacio Ramírez y su hija Karina Corona observan en Arvin, CA. Muchos latinos en California son expuestos a la contaminación del aire, resultando en altos niveles del asma. Esto continuaría si la Proposicion 23 pasa.
Las próximas elecciones de noviembre contienen una iniciativa de votación que amenazará a la salud y seguridad de todos los californianos. Pero los latinos sufrirán un daño desproporcionado. La Proposición 23 anulará la Ley de Soluciones del Calentamiento Global de California (Global Warming Solutions Act) conocido también como el Proyecto de Ley 32 de la Asamblea (Assembly Bill 32) o “A.B. 32” una ley que pretende reducir las emisiones de gas de invernadero en California. El derogar A.B. 32 abrirá el camino para que los peores contaminadores sigan envenenando las comunidades latinas, empeore el desempleo que los latinos han sufrido en las industrias donde se desempeñan, y disminuya las oportunidades de trabajos y riqueza para los latinos en la economía verde.
Las “fuerzas del mal” detrás de la Proposición 23 ocultan sus esfuerzos bajo la premisa de la “promoción de trabajos”. Pero las familias latinas de California no deben dejarse engañar. Estas familias tienen una fuerte tradición de defender la salud y seguridad de sus hijos y comunidades—especialmente en contra de amenazas ambientales. Ellos deben mantener esa tradición viva y votar “no” a la Proposición 23.
Los latinos en California están regularmente, expuestos al agua y aire contaminados, lo cual incrementa el riesgo de desarrollar numerosos problemas de salud.
Más de la mitad de los latinos en el área metropolitana de San Francisco viven a dos millas de unas instalaciones donde se emiten tóxicos y químicos.
El 17 por ciento de los latinos corren más riesgo de contraer cáncer, y un 24 por ciento se posicionaron en el rango de “mayor peligro” de contraer enfermedades respiratorias.
En total, uno de cada seis latinos ha sido diagnosticado con asma en California.
Las visitas a la sala de emergencia y hospitalizaciones debido a condiciones respiratorias aumentaron en el Valle Central, hogar de 1,1 millón de latinos.
Los latinos también conforman el 60 por ciento de la gente que vive dentro de un radio de media milla de los principales 100 contaminantes tóxicos en el Condado de Los Ángeles.
Finalmente, 85 por ciento de los trabajadores agrícolas de California, de los cuales 85 por ciento son latinos, tienen mayores probabilidades de estar expuestos a pesticidas tóxicos y agua potable contaminada. Lo cual a su vez aumenta drásticamente el riesgo de contraer cáncer, la enfermedad del Parkinson, trastorno por déficit de atención y enfermedades congénitas.
Estas disparidades de salud solo se han empeorado por causa de la falta de cuidado de salud para los latinos radicados en California. Ellos son tres veces más propensos a no estar asegurados, en comparación con los blancos. El año pasado, 20 por ciento de los adultos sin seguro agotaron todos, o gran parte, de sus ahorros pagando facturas médicas, y muchas familias sin seguro pagan más del 10 por ciento de su ingreso familiar, debido a costos extras del cuidado de salud.
Los latinos, quienes son desproporcionadamente de bajos ingresos, también gastan una gran porción de su presupuesto familiar en electricidad que aquellos con ingresos más altos. La Proposición 23 haría que la electricidad sea 33 por ciento más cara.
Esta iniciativa también empeoraría la situación laboral de los latinos. La tasa de desempleo en California ya ha alcanzado el 12,3 por ciento, pero los latinos enfrentan tasas de desempleo tan altas como el 15 por ciento y podrían llegar a un 17,6 por ciento en el cuarto trimestre del año en curso.
La Proposición 23 destruiría 500.000 empleos en California para el año 2020 a la vez que le costaría al estado $80 mil millones de dólares a su producto interno bruto. Muchas de estas pérdidas se verán en el campo de la construcción y de la fabricación de alta tecnología, donde los latinos históricamente han encontrado trabajo y tenido acceso a la generación de riqueza y a la clase media. Pero este número ni siquiera incluye los $20 mil millones en crecimiento del PIB y los 100.000 nuevos empleos de energía limpia que California puede generar en los próximos 10 años si la Proposición 23 es derrotada en las urnas.
Los auspiciadores de la Proposición 23 echarían más leña al fuego
Dos compañías petroleras ubicadas en Texas, Valero y Tesoro, hasta el momento han recaudado más de $3,1 millones de dólares para que se apruebe la Proposición 23. Si la Proposición 23 es aprobada, las fuertes regulaciones de emisiones en California serán derogadas, abriendo el sendero para que estas compañías obtengan ganancias record al perjudicar a las comunidades latinas.
Ambas compañías procesan el tipo de petróleo más sucio, conocido como el “crudo agrio” y violan repetidamente las leyes de polución en California. Juntas operan cuatro de las 15 peores instalaciones estatales que contribuyen a dicha contaminación.
El alcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa se ha unido a numerosos y prominentes líderes latinos de California para denunciar tal iniciativa y decirle a las compañías petroleras de Texas que “se vayan a su casa” durante una marcha denominada “No al 23”. Igualmente, los líderes latinos de negocios han reconocido que la Proposición 23 incrementará la dependencia de California al petróleo extranjero y atenuará la oportunidad de liderar la revolución mundial de la energía limpia. Entre tanto, las organizaciones de base finalmente han comenzado a movilizar con éxito la comunidad latina para responder en contra de esta nociva campaña.
La Proposición 23 genera más dolores de cabeza que ganancias para las familias latinas. Estas mismas deben rechazar esta sucia iniciativa y votar “no” a la Proposición 23.
Jorge Madrid es un Investigador Asociado en American Progress.
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